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lunes, 15 de agosto de 2016

#Microcuentos del 1 al 15 de agosto de 2016


No todos los vacíos hablan,
pero hay uno que susurra al crearse:
"No necesitas a nadie para llenarme,
tú solo te complementas".

Todo cruce de vías
amañado por el destino
sitúa siempre a un saqueador
y a un saqueado,
en el que nunca sabes quién le roba a quién.


La indiferencia,
es la ausencia de sentimiento,
el punto exacto en el que amor y el odio
se dan por vencidos.


En las olas, en las velas tu viento siempre me impulsa hacia donde marca mi veleta.

Su momento de mayor valentía estaba grabado a fuego.
Cada vez que se volviera a perder,
tendría ese eje como punto de partida.


Hasta la hoja de papel en blanco más antigua sabe que ningún bloqueo dura eternamente
que tarde o temprano recibirá su historia.


En tierra de nadie
todos deseaban ser alguien
a quien importar.


En todo miedo al fracaso
hay una parte a conseguirlo
al cambio
a no tener todo controlado
y el autosabotaje
pone fin al delirio.


Estábamos allí mirándonos.
Dos adultos tratando de ser racionales,
sintiendo lo mismo que cuando éramos niños.


Encajabas los tiros,
disparabas sin balas.


Una vez que vi,
la forma que tenían las palabras al salir de mis manos,
hablar se volvió una forma de comunicación incompleta.


Se apagaban,
pero nunca dejaban de brillar
y cada año hacia mediados de agosto
cruzaban el firmamento para poderse encontrar.


Aunque para ella aquel abrazo solo era un mero acto reconfortante, él quería que supiera que siempre podía volver allí. A casa.

He vivido historias que ya no recuerdo
y escrito sobre algunas que soy incapaz de olvidar.


Viajaba por el mundo coleccionando sonrisas para ver si podía crear la suya propia juntando la felicidad de otras personas.

domingo, 31 de julio de 2016

#Microcuentos del 16 al 31 de julio de 2016



Con el rayo de luz de su ventana iba tejiendo su futuro.
Hilando lo suficiente como para ver un paso por delante de su oscuridad.

A veces no es tanto el golpe al fracasar, como el ataque al corazón que produce caer desde expectativas demasiado altas.

Cerramos el trato:
Buscar a alguien que nos hiciera más felices
No sé si cumpliste tu parte.
Yo siempre fui afortunado en juego

He iluminado mis puntos suspensivos
para que brillen como las estrellas
Y que cuando sea el momento
puedas volver a casa.

Eras el viento
que volvía a aparecer
cada vez que mi balsa
empezaba a navegar
a mar abierto
y me devolvías
a mi isla desierta.

Ten cuidado cuando cedas el peso de vuestra amistad a la otra persona,
no vayas a descubrir que es más frágil de lo que pensabas.

Mis demonios quisieron asaltar tu castillo para que tuvieran una oscuridad que seguir en su mar de llamas.

Toda su corriente de pensamientos
desembocaba en el mismo mar de dudas
poco importaba cuanta tierra pusiera de por medio.

Es lo bueno de las mentiras
a veces podemos usarlas en nuestro beneficio
cuando ser feliz sea más necesario
que saber la verdad.

Una relación que no funciona
actúa como un veneno lento
poco a poco, mientras duermes,
matando hasta el amor más perfecto.

Fueron días de absoluto incendio,
en los que quemarnos,
era el menor de nuestros problemas.

Y algunos amigos que se fueron,
terminan volviendo con el tiempo
al igual que ciertas oportunidades
cuando todo encaja de nuevo.

Un poema es como un puzle
Brillante para los que lo resuelven
y una genialidad para los que lo rearman de una forma diferente.

La chica liana acabó encontrando una serpiente. 

Cada día tensaba más la cuerda
agitándose en la duda
para no tener que decidir
y seguir con la falsa sensación
de estar volando.

Seguía buscando
donde nadie le encontraría jamás.

viernes, 15 de julio de 2016

#Microcuentos del 1 al 15 de julio de 2016


Este será el último movimiento que aparecerá en nuestra caja negra.
Espero que algún día seas valiente y te atrevas a verla.

Cuando un tornado derribó la muralla,
en vez de encerrarse aún más en la ciudadela,
aprovechó para explorar los alrededores.

Vivía
con la lluvia encima
y el mar bajo sus pies.
El viento y las corrientes
le zarandeaban.
Pero siempre iba a donde quería ir.

Llevaba colgado al cuello
un reloj invisible
en constante cuenta atrás
que cada cierto tiempo
Le hacía autodestruirse.
Otra vez.

Había restos de pintura por todas partes.
Su sonrisa (obra de arte) se había ido desangrando en todos sus lugares felices.

Era como una idea extraviada,
muy clara a lo lejos
difícil de alcanzar cuanto más se acercaba.
Pero no podía dejar de pensarla.

Las palabras son magia
pueden crear vínculos
romper relaciones
dar felicidad o tristeza
poner distancia
transmitir sensaciones.

Quería pertenecer al hilo,
sin formar parte del nudo
que le obligara a permanecer atada.

Solo vivía en historias con un final anunciado
que no dejan más heridas
que las que hay en una partida perdida de antemano.

A veces me gusta imaginar que en algún universo paralelo,
la vida nos ha dado más tiempo
y he llegado a conocerte mucho mejor.

Y si era cierto que el primer beso de amor daba la vida, no era de extrañar que el último lo diera la mismísima muerte.

De vez en cuando recordaba momentos felices que no volverían
con una punzada de dolor
y veneno amargo
que tardaba en irse días.

Eso significaba, a veces, hacernos mayores.
Algunos lugares, ilusiones y sentimientos eran más pequeños de lo que recordábamos.

Amor de verano solo hay uno,
el resto no son más que besos bajo el sol.

Al igual que el azar ya no pensaba en términos de perder o de ganar.
No era cuestión de suerte.
Era algo que había que aceptar.

miércoles, 29 de junio de 2016

#Microcuentos del 15 al 30 de junio de 2016


La obsesión por alcanzar la siguiente puerta, nos priva de la felicidad que se encuentra en las salas intermedias.

Creyó oír a la locomotora
sobre los raíles abandonados del tren.
Como si el pasado volviera dispuesto a llevarse todo a su paso.

Nunca nos acostumbramos
a no poder alzar el vuelo
llegábamos a lo alto del árbol
y empezaba a arreciar una tormenta de fuego.

Algunos caminos nos llevan por desiertos de arena y cuanto más intentamos movernos, más movedizas se vuelven nuestras huellas.

Si tu mundo se derrumba
no huyas al mío
hazme un sitio
y reconstruiremos uno nuevo
desde las cenizas.

El pozo seguía almacenando monedas
pese a no tener ya agua
pero no podía ver más allá de la oscuridad
que creía que le inundaba.

La colonia descendía lentamente cargando con momentos de su vida, que no tendría que volver a recordar, al no olerla nunca más.

Algunas grietas muestran
lo que dejamos descuidado
y otras solo quieren separar
lo que fue,
pero que ya no debe seguir conectado.

Pocas canciones nos marcan más
que las que nuestros padres nos ponían
en aquellos eternos viajes de carretera.

Hace tiempo que no marco
ni principios ni finales,
solo vivo un ahora
y una nostalgia que me entretiene
cuando no lo hacen los bares.

Al recordar lo cerca que estábamos de cierta persona y la distancia abismal a la que estamos ahora.
Surge el vértigo.

Volvían de visita sus sospechosos habituales:
El optimismo al acostarse,
el cinismo al despertar.
...
Y otro día que se iba.

El tiempo debía seguir de vacaciones
porque hacía ya demasiado que no curaba.

Con la historia,
ocurrió como con las cerillas:
Millones tuvieron que perder la cabeza para poder arrojar un poco de luz.

El escritor de tiza y tejado no temía la lluvia.
Era necesaria.
Para hacer borrón y cuenta nueva
cuando el momento llegara.

miércoles, 15 de junio de 2016

#Microcuentos del 1 al 15 de junio de 2016


Saltaban girando en olas
impulsados por el viento
de tronco a tronco
como si la misma monotonía
les anduviera persiguiendo.

Tras encontrar todas sus debilidades, 
comenzó a fortalecer sus virtudes contrapuestas.
Como caer y levantarse.

De noche esperó a que estuviera dormido y con una bolsa de plástico asfixió el sentimiento hasta dejarlo totalmente ahogado.

Existe un lugar en el que están todos los reencuentros que nunca tuvieron lugar.
Allí te espero.
Donde la muerte no pueda llegar.

Se fue cayendo
porque llevábamos prisa
por llegar no se muy bien a dónde,
pero corríamos
y la ilusión se quedo por el camino.

El calor nos pilló
sudando el frío invierno.
Las ganas hibernadas
se despertaron como un trueno
hacia nuestro verano perfecto.

Por más fuerte que sonriera,
nada.
Aquel maldito crío miraba más allá
de mi expresión facial
y no sin razón,
al verlo,
lloraba.

Creo que existe un vertedero
con los trozos que perdemos
cada vez que nos encontramos
y tomamos caminos de vuelta
separados.


Llegué a doblarme tanto
para sostener lo nuestro
que acabé por romperme
antes de dejarlo caer
y tú,
ya habías abandonado el barco.

Nunca dejó de sentirse
un intruso al abrazarla
como si en cualquier momento
ella fuera a detectar
que solo usaba los brazos.

Encontró sus ojos,
mirando en los de ella,
que reflejaban, a su vez, los suyos propios.
Y en consecuencia,
se hizo el infinito.

La tristeza
como cualquier otro elemento
es temido por muchos
respetado por varios
y algunos nos sumergimos buscando tesoros.

El problema principal surge cuando
la distancia no se reduce
y el olvido no deja de crecer.

Porque el nudo que un día te ahorcaba,
puede ser el mismo que corte la herida por la que te desangras.

En su maleta de viaje
ya no caben más recuerdos
y ya hace tiempo que corre contra el tiempo
incapaz de hacer hueco a los nuevos.

martes, 31 de mayo de 2016

#Microcuentos del 16 al 31 de mayo de 2016

Alargar los finales,

solo atrasa los principios.
Hay que estar seguro de que lo valen.

No quería ser reina
que sale vencedora en soledad
prefería ser la dama que,
rodeada de iguales,
se arriesga a perder la partida.

Y una noche más, fingiremos ser inmunes al daño que nos hacemos.
Al despertar, cada uno se irá a casa con su arrepentimiento.

Cada mañana la bella durmiente fingía seguir maldita, para que el príncipe la despertara con un beso.

Al no llegar voces del futuro,
hicimos de los recuerdos un pasado incierto.
Inventando un destino que no hiciera promesas en vano.

No hay mayor inundación
que la que sufre una persona
que vive bajo la incesante tormenta
que nunca llega a descargar.
Y envejecía
cada vez que un recuerdo feliz
cruzaba su melancolía
como una estrella fugaz.

Y de tanto arriesgar para sobrevivir
llegamos a un punto más allá del precipicio
donde las despedidas pierden el sentido.

El subconsciente es el purgatorio más terrenal que encontraréis:
Hace soñar con las causas pendientes del pasado una y otra vez.

Sigo anclado al precipicio
donde nos asomamos cogidos de la mano.
Has huido.
Yo sigo volando.

Es imposible pasar página
cuando la historia forma parte de tus dedos.

Tras la duda producida
por la igualdad en la balanza
a daños equitativos,
se obligaba a elegir el mal menor.
Se desequilibraba.

Más que el sueño en sí mismo, lo que importa es la intensidad con la que palpita el deseo de lograrlo en el alma del soñador.

Y cómo no iba a haber cierta peligrosidad en su mirada,
si los pilares de su vida,
eran tornados que destruían todo a su paso.

El último esfuerzo es la forma de demostrar que puedes dar más,
antes de rendirte,
aunque no te lleve a un objetivo inmediato.

Cuando estamos listos
No podemos elegirlo
Ni forzarlo
No entiende de relojes
Llega cuando debe,
nunca antes.
Así es el olvido.
 

domingo, 15 de mayo de 2016

#Microcuentos del 1 al 15 de mayo de 2016


Quien nada busca
deja:
al azar decidir lo que encuentra
al destino llevarle por donde quiera
y a la suerte dispararle a ciegas.

Si el tiempo que necesitaras para conseguir algo fuese el mismo que luego lo tendrías.
¿Por qué te sacrificarías realmente?

Fuimos
Las puntas de una herradura curvada
siempre al borde de unirnos
pero separados por un vacío
que ninguno de los dos llenaba.

Intentabas sobrevivir
en ese mar de lágrimas
luchando a contracorriente
con cada brazada fuerte
te des-ahogabas.

El robot intentaba repararse a sí mismo pese a no tener las piezas necesarias.
Como un ser humano con el corazón fragmentado.

Tu maquillaje brilla
pero no se proyecta con el sol
y yo hace tiempo que
solo me fijo en las sombras
de tu sonrisa al despertar.

Hasta la máscara mejor disimulada,
teme que la persona atrapada debajo
se acabe rebelando contra el carnaval que ha creado.

Dimos tantas vueltas sobre la línea
que acabamos por borrar la raya
que separaba el presente del pasado,
la realidad de la nostalgia.

Todo recuerdo compartido
pierde la mayor parte de su esencia
cuando la persona para rememorarlo
hace tiempo se fue de tu vida.

La importancia del equilibrio
para aquel que nunca cae de pie.

Toda espera tiene:
paradas para abandonar
rutas alternativas hacia ningún sitio
y zonas donde parece que el tiempo no avanza.

Algo habremos hecho
para que sea merecido
el habernos encontrado
en un punto tan concreto
después de habernos perdido.
Tanto.

Te espero
donde no llega la nostalgia
para que los recuerdos no me cieguen
y solo haya un futuro
que hable de nosotros,
de lo que viene. 

La única forma de cruzar el laberinto racional,
que hacía las veces de muralla defensiva,
era recorrerlo en una espiral de locura.

Recuerda que apostamos nuestras emociones a una mano.
Que cuando todo acabe, no habrá vencedores;

solo supervivientes o vencidos.